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Construida
sobre dos montes, el del Calvario y el del Castillo, y a las faldas
de la Sierra del Hacho, la ciudad de Álora (13.000 habitantes), es
la capital de la Comarca malagueña del Valle del Guadalhorce. Con
temperaturas cálidas durante todo el año, el fondo del valle
ofrece un paisaje que sorprende por el permanente verdor de los
olivares y las huertas de cítricos, naranjas, mandarinas y limones.
Rodeándolo, encontramos escarpadas sierras por las que trepan los
almendrales.
Aparte
de su cercanía a Málaga capital y a las famosas playas de la
provincia, a apenas 40 km de distancia y con la ventaja del tren de
cercanías, el viajero se siente por aquí más inclinado sin duda
por la incomparable naturaleza que rodea a Álora.
A solo 12 kilómetros,
por la carretera que lleva a Antequera, se encuentra el Valle de
Abdalajís, localidad igualmente serrana, a los pies de la Sierra de
Huma, paraíso de parapentistas. Parapente y ala delta se pueden
practicar durante todo el año.
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También
a 12
kilómetros de Álora, se encuentra el Paraje Natural del
Desfiladero de los Gaitanes, por aquí conocido como El Chorro. Este
lugar es considerado por escaladores de todo el mundo como la mejor
escuela de escalada del sur de España, por su gran variedad de
sectores y de dificultad en las rutas.
Ofrece además este paraje la
posibilidad de hacer senderismo. El Caminito del Rey (una estrecha
pasarela en los paredones de la garganta de El Chorro construida a
principios de este siglo por los trabajadores del ferrocarril y
recorrida por Alfonso XIII cuando vino a inaugurar la Estación de
El Chorro) ahora está clausurado en espera de restauración aunque
es solo para los más intrépidos y para quienes no sufran de vértigo.
Pero además se pueden hacer innumerables
excursiones de diferentes
grados de dificultad. En la Oficina de Turismo de Álora, al lado de
la piscina municipal, se ofrecen unas pequeñas guías para
excursionistas disponibles en castellano, inglés y alemán. Dejando
atrás El Chorro, se puede continuar camino hacia los embalses del Conde de Guadalhorce haciendo parada en las
ruinas de Bobastro, una
ciudad mozárabe de los Siglos IX-X. Poco después, por la misma
carretera, se llega hasta las Cuevas de Ardales en las que se pueden
contemplar interesantes pinturas rupestres en magnífico estado de
conservación. En los Embalses del Conde del Guadalhorce el
viajero se puede dar un baño y comer en alguno de los muchos
restaurantes que se encuentran al borde la carretera.
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El pueblo, de estrechas y empinadas
calles e inconfundible sabor andaluz, está coronado por un castillo
árabe –declarado monumento nacional en 1931- en el que se puede
contemplar un arco de herradura único en Occidente y
desde
el que se domina una fantástica panorámica del Valle del
Guadalhorce. |
Paisajes
de Álora (pulsar
sobre la imagen)
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 Castillo
árabe
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 El
Valle del Guadalhorce |

Los olivares
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